Qué es el baremo del automóvil ???

El seguro del automóvil se basa en una institución jurídica denominada responsabilidad objetiva.   Esta institución significa que la mera posesión de un objeto peligroso, que puede causar daños, obliga a su dueño a tener un aval o cobertura económica que garantice que puede afrontar los costes derivados de ese daño si eventualmente lo produce.    La posesión del automóvil es un caso claro de responsabilidad objetiva, pero existen otros, incluso más evidentes, como la posesión por parte del cazador de un arma de fuego o el levantamiento de una instalación nuclear.


La persona individual no garantiza necesariamente la reparación económica de los daños que provoque su máquina, su coche.      Por eso existe un sistema en el cual la colectividad sobrelleva los costes de forma mutual, lo cual quiere decir que todos ponen algo, pues todos, por el mero hecho de tener un vehículo y circular con él, pueden potencialmente ser culpables de un daño por circulación.


Uno de los principales problemas que se presentan a la hora de reparar económica los daños de los accidentes de tráfico son los daños corporales. En realidad, los accidentes con daños materiales se producen muchas más veces que los corporales. Pero, sin embargo, éstos comportan un coste muy superior y son de muy difícil tasación, incluso imposible. Es fácil valorar cuánto cuesta que un coche pierda una puerta: exactamente el coste de poner otra en condiciones que le permitan circular como lo hacía con anterioridad. Pero, ¿cuál es el coste de perder una mano? Tratándose de seres humanos, entran a jugar factores racionales e irracionales, además del dolor, que deteriora la calidad de vida, y las taras que, incluso de por vida, impiden de hecho que la persona pueda retomar su vida después de haber sido víctima de un accidente exactamente en el punto en que estaba cuando lo sufrió. En el punto más alto de la escala está la muerte: perder a un ser querido es un dolor que no tiene precio.

Los sistemas jurídicos, sin embargo, no se enfrentan a este hecho obvio con fatalismo, desechando toda valoración del daño corporal per se. Sin embargo, todo sistema de indemnizaciones económicas tiene un límite, y es lo que, en cada momento, una sociedad puede pagar por esos daños. En efecto, podemos defender que el precio de la muerte de un ser querido es casi infinito: por ejemplo, tres veces el PIB español. Pero, si sostenemos esa idea, nos encontramos ante un problema: ¿quién puede pagar esa cantidad?


Para superar este callejón sin salida, tan sólo aparente, en algunos casos, como en España, se hacen esfuerzos por tasar el dolor corporal de una forma igual para todos, aunque teniendo en cuenta determinadas condiciones particulares, y se crea una serie de tablas que instrumentan el cálculo de la indemnización: es lo que conocemos como el Baremo, que en realidad se llama Sistema para la Valoración del Daño Corporal en Accidentes de Tráfico.


El Baremo forma parte de una Ley, la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor. Esto quiere decir que es de obligado cumplimiento en el cálculo de indemnizaciones por accidentes de tráfico. Otras normas que también manejan el concepto de indemnización por el daño corporal se refieren al Baremo como tabla indicativa.